euribe Cómo crece una economía

Por George F. Smith. (Publicado el 2 de noviembre de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4796.

Desde la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de los economistas han sido apologistas del crecimiento del gobierno.[1][1] Ahora los “expertos” que nunca vieron que viniera una crisis nos dicen que debemos una vez más abandonar los principios del libre mercado para salvar el sistema del libre mercado.

Pero siempre existe la posibilidad de que gente que no esté sentada en la mesa del gobierno acabe espabilando. ¿Quién o qué puede ayudarles a entender lo que está pasando? La gente necesita a alguien que dé una imagen clara de lo que hace prosperar una economía, de forma breve, sin jerga y, lo que hoy es más importante para los lectores actuales, de forma entretenida.

Pasar hambre un día para comer mejor después

Un serio candidato para esta tarea es Peter Schiff y su libro ilustrado, How an Economy Grows and Why It Crashes, coescrito con su hermano, Andrew Schiff. Otros texto elementales continuarán siendo eficaces en exponer los fundamentos de la economía, pero los Schiff tienen una historia que contar, una continuación de un cuento inventado antes por su padre, Irwin Schiff. No hay nada como una historia que haga a la gente pasar las páginas. Y en este caso, la historia se hace más divertida con el trabajo creativo del ilustrador Brendan Leach.

Los autores no pierden el tiempo yendo a la raíz del crecimiento económico. En el primer capítulo encontramos tres personas en una isla (Able, Baker y Charlie), pescando a mano, atrapando un pez al día cada uno, suficiente para sobrevivir hasta el día siguiente cuando se dirigirán de nuevo a las olas. Able tiene una idea de un invento que podría permitirle atrapar más de un pez, pero ¿cuándo tendrá tiempo de construirlo? Emplea todas sus horas despierto trabajando. Tampoco tiene ninguna garantía de que su invento funcione.

Un día Able decide arriesgarse. Dice a los otros que no irá a pescar durante un día para fabricar una cosa a la que llama una red. Le dicen que está loco, pero pasa hambre y tiene éxito. Utilizando su red, es capaz de capturar dos peces al día, ahorrando uno y comiéndose el otro. Esto le permite gastar la mitad de su tiempo pescando y más tiempo trabajando en otras formas de mejorar su vida. (En esta historia, el pescado no se pudre).

Schiff amplia esta narrativa con el primero de los muchos recuadros a los que llama Verificación de la Realidad. ¿Qué lección debería aprender el lector del capítulo inicial? “Usando nuestras facultades naturales podemos crear herramientas para mejorar nuestras vidas (…) y para crear una economía”. Sin herramientas, no hay economía.

No es sorprendente que los otros dos hombres quieran redes pero no estén dispuestos a pasar hambre mientras las construyen. Piden prestada la red de Able en los días en que no la usa. Él los rechaza. Le piden que les preste peces mientras construyen sus redes. Él les dice que no tiene ninguna garantía de que tendrán éxito. Finalmente, le proponen que les preste los peces y le pagarán un interés: por cada pez que les preste, le devolvrán dos. Si tienen éxito, todos ganarán. Able acepta la propuesta.

Los hombres construyen sus redes y su economía crece de tres peces al día a seis, un aumento del 100%.

En otra Verificación de la Realidad, Schiff apunta que “la economía no creció porque consumieran más. Consumieron más porque la economía creció”.

Del trueque al dinero

A medida que crecen sus ahorros, tienen más tiempo para ocuparse de otros proyectos. Juntan sus ahorros y construyen una trampa que captura 30 peces a la semana. Ya nunca tienen que volver a pescar. Able empieza una empresa de ropa. Baker construye una canoa y un carro, mientras Charlie construye una tabla de surf.

Ahorro, ingenio, trabajo duro, toma de riesgos y préstamo prudente mejoran la economía. La prosperidad de la isla atrae y es capaz de mantener a inmigrantes que buscan una vida mejor. Algunos piden prestados peces para roturar y cultivar terreno. La gente empieza a ofrecer servicios, como cocinar y mantener las trampas para peces. La economía se diversifica.

Y al hacerlo descubren que necesitan una forma mejor de intercambiar sus bienes y servicios. Un fabricante de lanzas puede querer los servicios de un cocinero, pero puede que el cocinero no quiera lanzas. Lo que necesitan es algo que pueda ser intercambiado por cualquier cosa y sea aceptable para todos. Necesitan dinero.

Lo establecen con peces. Los peces no sólo sirven para facilitar el comercio, sino que también pueden ser ahorrados para la vejez y emergencias. El dinero también permite a la gente especializarse en lo que hace mejor. Por ejemplo, Duffy puede construir una canoa con ocho peces en ahorros en lugar de los diez peces que necesitan otros. Al cobrar nueve peces por canoa, se lleva un beneficio y sus clientes ahorran dinero. Con el tiempo, Duffy compra herramientas especiales con sus ahorros que le permiten construir una canoa con sólo cuatro peces. Duffy dobla su producción y al cobrar seis peces dobla su margen de beneficio y vende canoas a un precio más asequible (seis peces en lugar de nueve). Un lujo se convierte en un producto cotidiano.

A medida que aumenta la productividad, caen los precios, beneficiando al productor así como a sus clientes. Los precios a la baja inducen a la gente a ahorrar, lo que aumenta la cantidad de capital disponible para préstamos. El miedo keynesiano a la caída de precios es aún desconocido.

Un intermediario entre el ahorrador y el solicitante de préstamos

No todos en la isla están dispuesto a trabajar para vivir mejor. Algunos se dedican a robar peces. Al ver una oportunidad, un emprendedor llamado Max Goodbank decide abrir un banco y cobrar una tasa de almacenamiento por guardar los ahorros de la gente.

Al tener pocos beneficios por ese servicio, Max decide prestar los ahorros. Para animar a la gente a depositar sus peces, les paga un interés. Cobra a los prestatarios un tipo de interés más alto, de forma que puede pagar sus gastos y obtener un beneficio. Max llama a su empresa la Goodbank Savings and Loan.

Max sabe que una economía próspera aumentaría los depósitos de peces. Los intereses sobre los préstamos caerían entonces, pero también el interés pagado a los depositantes. Al disminuir los ahorros, Max cobraría a los prestatarios un tipo de interés más alto para animar a un mayor ahorro y al final del tipo de los préstamos acabaría bajando.

La seguridad y comodidad del banco atraen a depositantes y Max es capaz de financiar un enorme proyecto hidráulico para llevar agua tierra adentro. Nuevas tuberías significan que terrenos previamente infértiles pueden ahora ser terrenos agrícolas productivos. El constante flujo de agua puede usarse para mover máquinas, lo que da lugar a nuevas industrias.

El nacimiento del gobierno

Para resolver desavenencias y protegerse de la violencia, los isleños deciden crear un gobierno limitado. Eligen a 12 senadores y a un senador jefe con autoridad ejecutiva. El senado crearía un sistema de tribunales para resolver disputas y una policía para aplicar las sentencias de los jueces. También crearía y regularía una armadas de canoas de guerra armadas con lanzas.

Los isleños acuerdan pagar un impuesto de un pez al año para financiar el gobierno. Para mantener al gobierno limitado a las responsabilidades asignadas, escriben una constitución y detallan lo que puede hacer y lo que no. La constitución protege al pueblo ante el gobierno y protege a las minorías ante la tiranía de las mayorías.

Se entiende que el gobierno sólo puede funcionar porque grava a los productores. Por tanto, el gasto público es realmente gasto del contribuyente y sólo los contribuyentes pueden votar. Al nuevo país se la llama Usonia.

A medida que pasan las generaciones, la economía de la isla continúa floreciendo. Entonces un día algunos senadores creativos deciden que la constitución original no es democrática al permitir sólo el sufragio de los contribuyentes. Se elimina la restricción y el día de las elecciones las mesas están llenas de gente a las que no les preocupa demasiado la austeridad del gobierno.

El nacimiento de la comida gratis

No pasa mucho tiempo antes de que un ambicioso senador llamado Franky Deep traiga una idea radical. Franky ama el poder y la manera de obtenerlo en política es prometer a los votantes cosas gratis. ¿Cómo puede conseguirlo? El gobierno sólo puede dar si antes toma.

Después de llegar al cargo de senador jefe, tiene la idea de dar más de lo que tiene el gobierno. Para pagar sus planes de gasto, Franky decide emitir papel moneda del gobierno (billetes de la reserva de peces) que puede redimirse por peces reales almacenados en el Goodbank. Ahora los ciudadanos podrían usar o bien el pez o bien los billetes en el comercio.

El juez jefe de la isla apunta que la Constitución no autoriza a Franky a emitir billetes por peces. Franky resuelve el problema despidiendo al juez. En su lugar pone a uno de sus colegas políticos, que ve a la Constitución como “un documento vivo”, sujeto a reinterpretación a la discreción del juez jefe.

Aunque incómodos al principio con el papel moneda, a los ciudadanos les empieza a gustar porque es más cómodo de transportar. Quienes redimen sus billetes por peces sospechan que éstos no son tan grandes como los peces depositados, pero compararlos está prohibido, así que nadie está completamente seguro.

Con un juez más progresista en el cargo, la gente de Franky encuentra más proyectos de gasto que puede asumir el gobierno. Todo lo que necesitan es suficiente apoyo por parte de los potenciales votantes. Los nuevos billetes son la solución milagrosa.

Los contribuyentes están contentos porque el gasto no requiere aumentos de impuestos, a los progresistas les gusta porque el gobierno demuestra que se “preocupa” y los políticos se encuentran aliviados porque no tienen que equilibrar sus presupuestos. El único problema potencial son los economistas, que podrían ver el sutil robo que está teniendo lugar, pero eso se arregla comprándoles con concesiones y trabajos de investigación.

Finalmente, el presidente del banco, Max Goodbank VII empieza a protestar por los juegos de manos del gobierno. Franky le reemplaza con Ally Greenfin y la Goodbank Savings and Loan se convierte en el Banco de la Reserva Pesquera. Ha nacido el mundo moderno.

El destino de Usonia

Los Schiff sólo acaban de empezar y para ver cómo acaba la economía de laissez faire de Usonia no encontrarán mejor explicación que el propio libro. Aunque la historia muestra los fundamentos económicos, los autores las desarrollan con elegantes elementos de humor. Algunos ejemplos: Franky Deep, Jim W. Bass, y Barry Ocuda como jefes del ejecutivo, el programa “carpas por carros”, Finnie Mae y Fishy Mac, Hank Plankton como contable de peces jefe y mi favorito, Brent Barnacle, que se convierte en sustituto de Ally Greenfin y promete tirar billetes desde las palmeras si es necesario. Peter Schiff incluso se ríe de sí mismo, haciendo alusión a Piker Skiff, el cómico de la televisión, que advierte del inminente colapso de las cabañas.

Los Schiff añaden un toque de sátira cuando Barnacle dice en una conferencia que la política de Usonia de enviar billetes de la Reserva Pesquera a la isla de Sinopia a cambio de peces y bienes es simplemente el último desarrollo de la especialización económica. Con su apetito voraz, los usonianos “tienen una ventaja comparativa en consumo”, mientras que los sinopianos son mejores en las áreas de ahorro y fabricación de cosas.

Muchas buenas historias zozobran con finales olvidables. Pero me sospecho que las dos últimas líneas de ésta les cautivarán para siempre.

Dado el papel crítico del dinero en una economía, incluyendo la de Usonia, yo hubiera preferido ver un desarrollo más detallado de cómo las economía de la isla para del trueque al dinero. Los autores nos dicen en la página 52 que como “todos en esta isla comen pescado, se decidió que el pescado serviría como moneda”. Aunque conozco las convicciones de libre mercado de los autores, la redacción me deja pensando si la decisión la tomó un comité en lugar del mercado.

La gente que encuentra tedioso cualquier cosa relacionada con la economía encontrará en el libro de Schiff un estupendo descubrimiento. Debería ser especialmente atractivo para austriacos en cualquier nivel de conocimiento, mientras que los magos keynesianos que se reían de Peter Schiff cuando predijo el colapso inmobiliario probablemente lo desdeñen.

Podría ser el único libro económico jamás escrito que podría ser leído en voz alta en familia sin hacer que se duerman. La historia nunca decae o se hace académica. Los autores se las arreglan para transmitir los conceptos críticos sin salirse de su postura de “hablar claro como en Connecticut”.

El cuento de Usonia de los Schiff sería un texto excelente para un curso de “pre-economía”, como forma de aprender lo básico y ver cómo se aplica a la historia de EEUU en los pasados 100 años. Pre-cálculo es un requisito de pre-medicina, como ha descubierto una de mis hijas. Una clase de “pre-econ” que utilizara How an Economy Works and Why It Crashes dejaría claro cómo las intervenciones públicas operan en completa oposición con el principio médico de primum non nocere (“lo primero es no hacer daño”), con los resultados predecibles.

Los Schiff han maetido un gol. Ya estoy contando partes de su libro a mi nieto de cinco años… al que le gusta pescar.

George F. Smith es el autor de The Flight of the Barbarous Relic, una novela acerca de un presidente de la Fed renegado, y del libro Eyes of Fire: Thomas Paine and the American Revolution, una descripción del impacto de Paine en las primeras etapas de la independencia de EEUU. Visite su sitio web

 


Published Wed, Nov 3 2010 8:25 PM by euribe

[1][1] Ver también “Economists Opposing Fed Audit Have Undisclosed Fed Ties”, de Ryan Grim, y “The Gold Standard in Contemporary Economic Principles Textbooks: A Survey”, de James Kimball. Ver la lista de eminentes economistas que firmaron la petición oponiéndose a la auditoría de la Fed.

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About Rodrigo Betancur

Estudioso de la Escuela Austríaca de Economia
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