euribe La QE2 y la supuesta amenaza de deflación

Por Robert P. Murphy. (Publicado el 21 de octubre de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4793.

Los mercados y los expertos financieros están alborotados con la perspectiva de otra ronda de flexibilización cuantitativa (“QE2”, por sus siglas en inglés) en la que la Fed puede empezar a comprar otro billón de dólares en activos después de las elecciones. La justificación para este nuevo ataque de inflación es, por supuesto, la amenaza de deflación.

Pero si miramos a nuestro alrededor, vemos que los precios no están cayendo. La Fed ya ha alimentado otro auge en distintos precios de activos, igual que hizo cuando trato de ofrecer un “aterrizaje suave” después del declive de las punto-com. La economía nunca se recuperará realmente hasta que el gobierno y el banco central dejen que los mercados sigan su curso.

¿Qué deflación?

Es curioso que la prensa financiera y muchos economistas importantes estén tan convencidos de que los Estados Unidos están al borde de un abismo deflacionista, queriendo decir que distintos precios están a punto de caerse. En su blog, Paul Krugman a estado tocando a rebato durante años, y para probarlo cita gráficos como este:

Bueno, no he estudiado el caso de Japón y su “década perdida” (y contando), así que no puedo comentar responsablemente acerca de su experiencia. Sin embargo, si el tratamiento de Krugman de las “lecciones” de Herbert Hoover es indicativo, soy escéptico respecto de que el episodio japonés signifique realmente lo que Krugman y otros keynesianos vienen diciéndonos que significa.

Hay varios problemas con la confianza exclusiva en el “IPC subyacente” como indicador de la rigidez de la política monetaria. Lo primero y más evidente es que es absurdo centrarse en el “subyacente”, que excluye los precios de la alimentación y la energía. Son precisamente estos precios lo que son más importantes para las familias en apuros, e indudablemente no están bajando. De acuerdo con las propias cifras del gobierno, de septiembre de 2009 a septiembre de 2010, los precios de los alimentos para los consumidores aumentaron un 1,4%, mientras los precios de la energía para los consumidores subieron un 5,4%.

Dado que muchas familias tienen o bien problemas financieros o temen tenerlos pronto, ¿es realmente tan sorprendente que los consumidores no estén gastando montañas de dinero en cosas que no sean alimentos y energía?

Otro problema es que la Oficina de Estadísticas Laborales no puede documentar muy bien los cambios en la calidad del producto, que tienden a mutar los aumentos del precio. Por tomar un ejemplo ofrecido por Silas Barta, la próxima vez que abran una caja de cereales, comprueben la finura del cartón; era más grueso hace unos años. Dudo que las cifras del gobierno del IPC tengan en cuenta este tipo de cosas cuando nos dicen lo débilmente que han respondido los precios a los increíbles ataques de creación de dinero de Bernanke.

Mirando otros precios

Aparte de ser quisquillosos en la creación de los datos del IPC, está el problema de centrarse en primer lugar sólo en los precios del consumo. Por ejemplo, de acuerdo con el último informe del Índice de Precios de los Productores, en el último año los precios de bienes terminados han subido un 4,0%, los precios de bienes intermedios un 5,6% y los precios de bienes en bruto han subido un tremendo 20,3%.

¡Pero esperen, que hay más! De acuerdo con la teoría económica, hay realmente un razón muy sensata para incluir los precios de los activos cuando se trata de determinar el “coste de la vida”. Porque la mayoría de la gente no quiere vivir un solo día con la leche y el pan que acaban de comprar en la tienda. En principio, un índice de precios ideal incluiría tanto los precios de los bienes presentes como los de los futuros. Como cómodo representativo, tiene sentido incluir los precios de los activos cuando nos preguntamos si la política monetaria está haciendo que el dólar se esté fortaleciendo o debilitando.

Sobre esto, parece indudablemente como si las políticas de Bernanke hubieran sido un “éxito” y los Estados Unidos no se dirigieran a una “trampa deflacionista” como los expertos vienen avisándonos. El oro sigue batiendo nuevos records y miren lo que pasado en el mercado bursátil cuando Bernanke rescató en primera instancia a los bancos a finales de 2008 y luego realizó la primera ronde de flexibilización cuantitativa a principios de 2009:

El gráfico anterior debería asustar a quien crea que la postura de dinero fácil de Bernanke después del declive de las punto-com simplemente alimentó las burbujas inmobiliaria y bursátil. Bernanke sencillamente nos está llevando a otro colapso.

Antes de acabar, veamos sólo un gráfico más. Esta vez muestra la fortaleza del dólar de EEUU comparada con una canasta de otras divisas:

Como muestra el gráfico, el dólar subió brevemente después del pánico financiero global en otoño de 2008. Pero desde principios de 2009, el dólar ha reanudado su caída de casi una década. Desde su máximo en 2002 al presente, de acuerdo con esta medición, el dólar se ha depreciado en más del 20% frente a otras divisas.

¿Seguimos estando tan seguros de que nuestro problema es un dólar demasiado fuerte? ¿Seguimos estando tan seguros de que más inflación es la respuesta a nuestras tribulaciones económicas?

Conclusión

Es verdad que algunos economistas austriacos (incluyéndome a mí) estábamos advirtiendo que los precios del consumo empezarían a aumentar más rápidamente que hasta ahora. Aún as, sigue sien ser el caso que la economía este al borde de una “trampa deflacionista”.

En todo caso, un pueblo libre no tiene nada que temer de unos precios a la baja. La economía de mercado sería lo bastante resistente si los políticos y banqueros centrales le dejaran operar, Nadie sería tan tonto como para decir que la industria informática está estancada por una caída constante en los precios y nadie suspira aliviado cuando la atención médica se hace más cara.

Fue un intento inútil de evitar una mala recesión lo que llevó a Alan Greenspan a hinchar la burbuja inmobiliaria. Ahora Ben Bernanke está haciendo lo mismo, sólo que con mucha más intensidad. Si quiere realmente ayudar a la economía, Bernanke dejaría de envilecer el dólar y permitiría a los precios de mercado decir la verdad.

Robert Murphy es investigador adjunto del Instituto Mises, donde enseñará “Principios de economía” en la Mises Academy este otoño. Gestiona el blog Free Advice y es autor de The Politically Incorrect Guide to Capitalism, Study Guide to Man, Economy, and State with Power and Market, Human Action Study Guide y The Politically Incorrect Guide to the Great Depression and the New Deal

Published Thu, Oct 21 2010 6:50 PM by euribe

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About Rodrigo Betancur

Estudioso de la Escuela Austríaca de Economia
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