euribe Los estudiantes franceses deberían festejar la reforma de las pensiones

Por Francois Malese. (Publicado el 25 de octubre de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4794.

 

Las imágenes de estudiantes franceses irritados quemando vehículos y manifestándose en las calles llenan las pantallas de las televisiones del mundo. Tristemente, varios jóvenes manifestantes han resultado seriamente heridos. La juventud francesa puede estar reuniéndose en las calles y aún así la pelea no es acerca de la educación o las políticas de formación para el empleo, sino acerca de una reforma de las pensiones que retrasa la jubilación.

Para salvar el sistema de pensiones, el parlamento francés está a punto de aprobar una ley que obliga a los trabajadores a retrasar dos años la jubilación. En una alianza improbable, los estudiantes de los liceos y las universidades se han unido a los poderosos sindicatos públicos franceses en las protestas contra la reforma. Entretanto, los trabajadores del petróleo bloqueaban estratégicamente las refinerías del país, creando una escasez nacional de gasolina para obligar al gobierno a reconsiderar su política. Las entrevistas de los medios franceses muestran que los trabajadores mayores se resisten a aceptar una jubilación más tardía, mientras que los estudiantes temen perder trabajos si los trabajadores mayores se ven obligados a retrasar su jubilación.

Los temores de los trabajadores mayores están justificados. Aparte de privatizar las pensiones, Francia tiene pocas opciones. Podria

  1. posponer la jubilación;
  2. reducir las prestaciones;
  3. aumentar las cotizaciones;
  4. aumentar los trabajadores (liberalizar la inmigración) o
  5. aumentar la productividad y hacer crecer la economía.

Dada la política francesa y la crisis financiera global, (d) y (e) son improbables, Esto nos deja las primeras tres opciones.

Para impedir que un déficit anual de 13.000 millones de dólares haga aumentar a 123.000 millones proyectados para 2050, el Presidente Sarkozy elige la primera opción y decide retrasar la edad de jubilación. El parlamento francés es seguro que le apoyará, aumentando la edad mínima de jubilación de 60 a 62 años y la edad para solicitar la pensión completa de 65 a 67. Los trabajadores mayores tienen razón al reconocer el coste real en el incremento de la carga de trabajo que implica esta reforma de las pensiones.

A primera vista, los temores de los estudiantes también parecerían justificados. Si a un trabajador mayor se le obliga a trabajar unos pocos años más, parece evidente que esto retrasaría la entrada de una persona joven en la fuerza laboral. Si suponemos que hay un número fijo de trabajos, el efecto neto sería acabar con las oportunidades de empleo para los jóvenes. Con un desempleo juvenil ya absurdamente alto (más del 20%) no sorprende que los estudiantes se lancen a las calles para protestar.

Sin embargo, el hecho de que los estudiantes estén en las calles manifestándose contra esta reforma en particular de las pensiones sugiere que profesor y políticos merecen un cero, al haber fracasado en explicar lo que los economistas llaman la falacia de la escasez de trabajo. Los trabajos no son fijos y no dependen exclusivamente de la oferta de trabajo. Por el contrario, derivan principalmente de la demanda interna y global de productos franceses (vino, perfumes, ordenadores, coches, etc.) y servicios (turismo, servicios médicos, consultoría de gestión, banca, etc.). La razón subyacente para el desempleo juvenil tiene mucho más que ver (y lo seguirá teniendo) con las malas políticas del mercado de trabajo que limitan el crecimiento del empleo que con la reforma de las pensiones.

Hay una serie de razones por las que por el contrario los jóvenes deberían estar festejando la reforma francesa de las pensiones. Aunque pueden trabajar más tiempo, la gente joven debería darse cuenta de que vivirán más tiempo. El efecto neto es que sus años de jubilación probablemente sean los mismos que los de sus padres.

Consideremos una probable alternativa a la reforma actual. Supongamos que en su lugar el gobierno decidiera aumentar las cotizaciones. Esto aplastaría la actividad económica y la creación de empleo. De hecho, la mayor carga recaería más duramente en los futuros trabajadores: los estudiantes que se manifiestan hoy.

Una gran masa de baby boomers va camino de la jubilación. Con un sistema de pensiones de paga mientras andas, esto deja cada vez manos gente pagando las pensiones. Esto significa que acabarán viéndose obligados a pagar una fracción mucho mayor de sus ingresos. Si los jóvenes se muestran reacios a pagar más que los tipos de cotización actuales del 50% que pagan sus padres, entonces lo único que queda es reducir las prestaciones.

Como consecuencia de la decisión del gobierno francés de no aumentar las cotizaciones  y en su lugar retrasar la jubilación, los jóvenes afrontan cotizaciones futuras más bajas de las que tendrían en caso contrario. También asegura que tendrán mayores oportunidades de empleo, pues también las empresas se benefician de no pagar nuevas cotizaciones.

En lugar de protestar por esta reforma de las pensiones, los jóvenes deberían festejar la reforma de las pensiones. Ésta reduce la carga futura sobre los jóvenes actuales y crea nuevas y mejores oportunidades laborales.

Lo que tal vez sea más importante es que al reducir la deuda pública (responsabilidades no financiadas), la reforma de las pensiones no sólo garantiza mejores calificaciones de los bonos, sino que al satisfacer el tratado de Maastrich dice al mundo que Francia está comprometida con unas políticas fiscales (impuestos y gastos) más estables y responsables. Esto es un componente clave de la seguridad que buscan los empresarios al iniciar nuevas empresas y así animar a la formación de negocios y la creación de empleos. El otro componente clave es la política del mercado de trabajo.

Si los estudientes quieren protestar, deberían pensar en manifestarse contra órdenes, restricciones, reglas y regulaciones que destruyen empleo, al incitar fuertemente a los empresarios a no contratar a jóvenes. También deberían manifestarse a favor de liberalizar la economía y completar la Ronda de Doha. Aumentar el comercio y hacer de Francia un destino atractivo para la inversión extranjera garantiza el crecimiento del empleo. Completar la ronda de Doha sería el mejor programa de empleo para Francia y para el mundo.

Es importante que los estudiantes franceses den un paso atrás. Pueden estar luchando en una batalla equivocada. Los jóvenes deberían festejar la reforma de las pensiones. Si sienten la necesidad de manifestarse, deberían atacar las políticas del mercado de trabajo de Francia y promover un comercio más libre.

 

 

François Melese es profesor de economía y director ejecutivo del Instituto de Gestión de Recursos de la Defensa (DRMI) en la Escuela Naval de Posgrado en Monterey, California.

Published Mon, Oct 25 2010 9:11 PM by euribe

 

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About Rodrigo Betancur

Estudioso de la Escuela Austríaca de Economia
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