euribe Poniendo a prueba la teoría austriaca del ciclo económico

Por Robert P. Murphy. (Publicado el 18 de octubre de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4682.

Paul Krugman esta desesperado, porque un creciente número de economistas ortodoxos están adoptando (versiones de) la teoría austriaca del ciclo económico. El converso más reciente es el presidente de la Fed de Minneapolis, Narayana Kocherlakota.

Krugman aprovecha la ocasión para criticar lo que ridiculiza como “la teoría de la resaca” de los desplomes económicos, en los que es necesario un alto desempleo después de un auge artificial. Como ocurrió con su previa crítica de “la teoría de la resaca”, aquí Krugman apoya su lógica keynesiana con una apelación errónea a los datos.

Como demostraré, una vez que vemos estadísticas más relevantes, la evidencias se ajustan perfectamente a la visión austriaca, no a la keynesiana

Kocherlakota contra Krugman

Para ver el contexto, citemos extensamente el reciente post en el blog de Krugman:

Al menos algunos miembros del FOMC se han tragado la teoría de la resaca, la versión moderna del liquidacionismo en la que un desempleo masivo es de alguna forma necesario para las secuelas de la explosión de una burbuja:

[De una noticia del WSJ:] Narayana Kocherlakota, presidente de la Fed de Minneapolis, argumentó que una buena parte del problema actual del desempleo se debe a causas que la Fed no puede resolver, como el desequilibrio entre las habilidades de los trabajadores en paro y las que quieren los empresarios.

Esto es lo que dijo Kocherlakota en una alocución después de la reunión:

Aunque sea cual sea el origen, es difícil ver cómo puede la Fed hacer algo para arreglar este problema. El estímulo monetario ha ofrecido condiciones para que las fábricas quieran contratar a nuevos trabajadores. Pero la Fed no tiene medios para transformar a los trabajadores de la construcción en trabajadores de fábricas.

En un antiguo artículo sobre los teóricos de la resaca, intenté explicar qué hay de incorrecto sobre esta opinión en general. Entre otras cosas, “esta explicación muestra poca similitud con lo que realmente ocurre en una recesión, cuando todas las industrias (no sólo el sector inversor) normalmente se contraen”.

Y esto es llamativamente cierto esta vez. Kocherlakota quiere que creamos que hay un grave problema de desequilibrio porque las fábricas están tratando de contratar, mientras que la construcción se ha desplomado. Pero aquí va la realidad del desempleo:

El desempleo en la fábricas se ha desplomado, no ha aumentado (de hecho, ha caído más que el empleo en la construcción). El problema es la falta de demanda agregada, no el desequilibrio laboral.

Krugman contra los austriacos

Es verdad que la explicación particular de Kocherlakota es una justificación (“Eh, no echen la culpa a la Fed, ¡hemos hecho lo que hemos podido!”) y tampoco explica la gran caída en la manufacturación a lo largo de 2009. Sin embargo, la respuesta de Krugman en modo alguno desecha la explicación austriaca de lo que ha pasado en la economía de EEUU.

Ante todo, los austriacos pueden explicar fácilmente por qué hay una caída general en el desempleo después de que estalle una burbuja, en lugar de haber caídas en (por ejemplo) industrias de bienes de capital. El problema tras la burbuja no es simplemente que un nivel de demanda “dado” cambie de un sector a otro. Por el contrario, la gente el general es más pobre de lo que pensaban cuando estaba en lo alto del auge.

En particular, durante el auge la gente consumió capital sin darse cuenta de ello. En un modelo simplista keynesiano “sin tiempo y sin capital” no sorprende que Krugman no encuentre sentido a la explicación austriaca. Pero como expliqué en mi “artículo del sushi”, una distorsión en el enlace de la estructura de capital de una economía moderna puede muy evidentemente llevar a un aumento en el desempleo en muchos sectores, al verse eliminadas del sistema las inversiones erróneas.

En segundo lugar, la economía de EEUU (y del mundo) ahora mismo no está sufriendo solamente por la necesidad de reasignar recursos a la vista de los años del insostenible auge inmobiliario. No, los magos keynesianos y monetaristas en el gobierno y la Reserva Federal han desatado una serie de golpes mortales a una economía ya debilitada.

Pensémoslo de esta manera: incluso si la economía hubiera estado perfectamente sana en el verano de 2008, los economistas austriacos se hubieran horrorizado ante el daño de la política que se aplicaban: El gobierno se apropió de Fannie y Freddie, nacionalizando en la práctica una gran porción  de todo el mercado de la vivienda de EEUU; la Fed nacionalizó AIG; el secretario del tesoro dijo a todo el mundo que necesitaba rápidamente 700.000 millones de dólares para parchear el sector financiero y sería el fin del mundo; el secretario del tesoro procedió después a nacionalizar parcialmente el sector financiero de EEUU; el gobierno federal se apropió de dos de las tres grandes compañías automovilísticas y tiró por la ventana los derechos tradicionales de los acreedores; la Fed en seis meses más que dobló la base monetaria; la nueva administración Obama pidió prestados casi 800.000 millones de dólares para gastarlos en “estímulos”; el gobierno federal ha dado un paso de gigante hacia una medicina socializada y, para divertirse, el gobierno federal también ha prohibido las perforaciones submarinas (aunque las normas están de nuevo bajo revisión).

Ahora diga lo que quiera acerca de los economistas austriacos, indudablemente, el Dr. Krugman concederá que se opusieron a las acciones anteriores y que habrían previsto en cualquier momento que esas medidas llevarían al estancamiento económico. (Por ejemplo, aquí, aquí y aquí).

Lo que digo ahora es que no es una sorpresa que la economía de EEUU esté sufriendo un desplome en todas las grandes industrias, a pesar de que hace años que la burbuja inmobiliaria llegó al máximo. Los austriacos que hemos venido advirtiendo acerca de la inflación de precio nos hemos sido reivindicados (aún), pero definitivamente hemos dicho desde el principio que estas intervenciones masivas del gobierno y la Fed paralizarían la economía

Viendo los datos del desempleo

Hasta aquí, algunos lectores pueden sospechar que estoy tratando de salirme de la presa de Krugman cambiando los términos de la discusión. Así que dejemos de lado el hecho de que la economía ha recibido bombardeos después de estallar la burbuja inmobiliaria. Para seguir con la discusión, vamos a ir con los datos del empleo y probar un “teoría de la resaca” austrizada.

Antes de ir con ello, ¿qué esperaría encontrar un austriaco? Bueno, esperará un caída generalizada a medida que la gente experimenta la sacudida del declive inmobiliario (y bursátil) y consecuentemente pospone tantas compras como pueda. Este “atesoramiento” corresponde a un cambio legítimo en la forma en la que se dispone de los recursos reales: cuando todos se dan cuenta de que no hay suficientes bienes de capital para sostener la estructura de la producción, las cosas han de llegar a un frenazo chirriante mientras los empresarios reevalúan sus operaciones a la vista de la nueva información.

Además de observaciones generales acerca de la economía en su conjunto, la teoría austriaca del ciclo económico hace predicciones (por supuesto, bajo la premisa de que el resto siga igual) acerca de los impactos relativos en sectores concretos. Por ejemplo, los sectores de “nivel más alto” (o más intensivos en capital) de la economía se estrellarán más duramente que los sectores de “nivel más bajo”, como la venta al por menor. (Para una introducción a la teoría austriaca del ciclo económico, ver las asombrosas diapositivas de PowerPoint de Roger Garrison).

Siguiendo la teoría austriaca del ciclo económico, también esperaríamos ver que los sectores de venta al por menor empiezan a recuperarse antes que los sectores más intensivos en capital. En otras palabras, inmediatamente después del declive, el empleo total se vendría abajo. Las industrias pesadas sufrirían hemorragias de empleos, pero los sectores más cercanos al consumo final también despedirían a gente.

Sin embargo, en algún momento los sectores del ventas al por menor cambian y empiezan a contratar. Estos sectores empezarían a rebajar el pozo de trabajadores desempleados, incluso aunque los sectores de capital intensivo acumulen trabajadores recién despedidos. A medida que pasase el tiempo, las tendencias cambiarían, de forma que los sectores el recuperación estarían contratando a más nuevos trabajadores netos de los que los de capital intensivo estuviera despidiendo. En este momento, el número total de desempleados en la economía empezaría a caer. Por fin, incluso las industrias de nivel más alto (las que están más alejadas de la cadena de producción en un sentido cronológico) tocarían fondo y empezarían a crear empleo neto.

Frente a la teoría austriaca, ¿qué predice la visión keynesiana? Bueno, si una recesión realmente sólo es una caída general de la demanda agregada, no deberíamos ver ninguna relación particular entre sectores individuales y cómo responden tanto en magnitud como a lo largo del tiempo. Si releemos el comentario de Krugman sobre su gráfico, eso es exactamente lo que él mismo dice que cuenta la explicación keynesiana.

El problema con el gráfico de Krugman es que muestra las pérdidas de trabajos absolutas. Así que sí, “el desempleo en la fábricas (…) ha caído más que el empleo en la construcción”, pero eso es porque en primer lugar había más gente en las fábricas.

Creemos una prueba más apropiada. Veamos el porcentaje de caída en (a) el empleo en la construcción, (b) en la fabricación de bienes duraderos y (c) en la fabricación de bienes no duraderos. En el marco austriaco, la construcción sería normalmente el “orden más alto” de éstos, porque cosas como edificios de oficinas y viviendas son muy intensivas en capital y ofrecen servicio durante décadas. Lo siguiente sería la fabricación de bienes duraderos, mientras que la fabricación de bienes no duraderos sería el “orden más bajo” de estas tres categorías. Aquí está el gráfico, mostrando un índice de empleo en estos tres sectores y cubriendo el mismo periodo de tipo que el de Krugman:

Sostengo que el gráfico anterior es completamente coherente con la explicación austriaca de los desplomes empresariales que siguen a un periodo de auge insostenible. Al contrario que el equívoco gráfico de Krugman, en términos porcentuales el sector de la construcción ha recibido u golpe más grande que la “fabricación” en general y en la construcción ha sido brutal en comparación con el suave revés en la fabricación de bienes no duraderos.

Además (y seguramente esto es lo que motivó los comentarios de Kocherlakota) una extrapolación ingenua de las tendencias hasta hoy sugiere que el sector manufacturero ya ha tocado fondo y está en vías de recuperación. El empleo en la construcción, por otro lado, sigue cayendo.

Los austriacos pueden explicar fácilmente el gráfico anterior. ¿Cómo lo hace Krugman? Si la recesión trata realmente de la caída de la demanda agregada ¿por qué la construcción cae mucho más que la fabricación de bienes no duraderos y por qué la fabricación de bienes duraderos aumentó en 2010, mientras que la construcción aún languidece?

Conclusión

Los economistas austriacos tienen razón en recelar usar los métodos de las ciencias naturales. En economía, es mucho más importante  tener una teoría lógicamente coherente que una regresión multivariante con un “alto coeficiente de determinación”.

Aún así, una teoría será consistente con la evidencia empírica.[1][1] Como muestran los datos de empleo en la construcción y en la fabricación, la explicación austriaca de las recesiones se ajusta a los hechos mejor que la keynesiana.

Robert Murphy es investigador adjunto del Instituto Mises, donde enseñará “Principios de economía” en la Mises Academy este otoño. Gestiona el blog Free Advice y es autor de The Politically Incorrect Guide to Capitalism, Study Guide to Man, Economy, and State with Power and Market, Human Action Study Guide y The Politically Incorrect Guide to the Great Depression and the New Deal


Published Wed, Oct 20 2010 6:57 PM by euribe


[1][1] Es verdad que yo “sabia ya la respuesta” antes de escribir este artículo. En otras palabras, fui al sitio web de la FRED y recopilé las tres series de datos para asegurarme de que mi gráfico de evidencia fuera realmente una evidencia. Sin embargo, después de escribir el artículo completo, decidí poner realmente a prueba la teoría austriaca del ciclo económico. Añadí la las series: “Todos los empleados: comercio al por menor” a mi gráfico. Y, quién lo iba a decir, la teoría de Mises-Hayek apareció en tecnicolor: la línea del comercio al por menor cae completamente por encima de la fabricación de bienes no duraderos y toca fondo poco antes que las otras líneas. (Aunque cae ligeramente en el último mes).

Advertisements

About Rodrigo Betancur

Estudioso de la Escuela Austríaca de Economia
This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s