euribe Comité del Nobel en busca de economistas

Por Robert P. Murphy. (Publicado el 14 de octubre de 2010)

Traducido del inglés por euribe. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4777.

El Premio Nobel de Economía de este año se ha concedido a Peter Diamond, Dale Mortensen y Christopher Pissarides por su trabajo sobre “la teoría de la búsqueda”, especialmente aplicada a los mercados laborales. En este artículo explicaré los fundamentos de su contribución para luego apuntar la crisis en la economía ortodoxa  aunque estos economistas (especialmente Diamond) son muy inteligentes y productivos, ni ellos ni sus colegas han ayudado mucho a mejorar el desempleo, mientras vamos dando tumbos cada vez en una mayor depresión.

La teoría de la búsqueda en el mercado laboral

De acuerdo con el comunicado oficial de prensa:

Los tres premiados este año han formulado un marco teórico para los mercados de búsqueda. Peter Diamond ha analizado los fundamente del los mercados de búsqueda. Dale Mortensen y Christopher Pissarides han expandido la teoría y la han aplicado al mercado laboral. Los modelos de los premiados nos ayudan a entender la forma en que el desempleo, los puestos vacantes y los salarios se ven afectados por la regulación y la política económica. Esto puede referirse a los niveles de prestación en el seguro de desempleo o a las reglas en relación con la contratación y despido. Una conclusión es que un desempleo más generoso da lugar a un desempleo más alto y plazos de búsqueda más largos.

Bueno, muchos lectores cínicos considerarán a esto equivalente a “probar que el agua cae por las laderas”, como describió una vez un gracioso los modelos matemáticos que formalizaban lo obvio. Para bien o para mal, los premiados desarrollaron modelos con todos los artilugios modernos para demostrar este resultado intuitivo. (Si tienen curiosidad, pueden consultar este resumen, las implicaciones políticas de aumentar la prestación de desempleo se explican al final de la página 41).

No soy la persona apropiada para hacer un resumen de la producción académica de estas tres personas: Tyler Cowen ha hecho un trabajo notable, aquí, aquí y aquí. En su lugar, optaré por el más modesto objetivo de expresar la esencia del trabajo de los premiados.

En el análisis más elemental de oferta y demanda del mercado laboral, resulta sorprendente que haya desempleo alguna vez. En este marco sencillo, si hay millones de personas dispuestas a trabajar, el nivel salarial está evidentemente por encima del valor de “equilibrio” (el valor al que se cruzan las curvas de oferta y demanda) y ekl pleno empleo se restablecería rápidamente al caer los salarios.

Por supuesto, en el mundo real el desempleo normalmente no se arregla bajando los salarios. Así que hay algo claramente erróneo con la historia simplista que decimos en las clases de introducción a la economía.

Los economistas han dado diferentes explicaciones. Por ejemplo, los austriacos podrían apuntar a la intervención del gobierno o de los sindicatos (apoyados por el gobierno). Otros economistas podrían declarar que “los salarios son rígidos” por razones morales.

Lo que hicieron los recientemente premiados es alejarse de la visión de que hay un mercado laboral transparente con “el” salario prevalente y una categoría laboral homogénea. En el mundo real, un trabajador parado no conoce todas las oportunidades potenciales de empleo que existen y una empresa con una vacante no conoce a todos los candidatos potenciales. Los trabajadores y las empresas deben buscarse unos a otros y esta búsqueda es costosa y lleva tiempo.

Una vez que tenemos en cuenta la incertidumbre del proceso de búsqueda de empleo, es fácil ver por qué los trabajadores desempleados no siempre aceptan la primera oferta que reciben. En sus modelos formales, Mortensen y Pissarides supondrían que un trabajador afronta una distribución de probabilidades de ofertas de trabajo con distintos niveles salariales.

Por seguir un ejemplo sencillo, supongamos que Joe está en paro, pero buscando trabajo. Con todo el lío de buscar ofertas y acudir a múltiples entrevistas, Joe piensa que recibirá una oferta seria una vez cada tres meses. Cuando lo hace, estima además que hay un 50% de posibilidades de que le ofrezcan un salario de 50.000$, un 40% de que le ofrezcan 60.000$ y un 10% de que le ofrezcan 70.000$. Al inicio de su búsqueda de empleo, Joe comprueba su saldo en el banco y ve que tiene suficientes ahorros como para que le duren seis meses con un presupuesto austero.

Para hacer las cosas formalmente, tendríamos luego que explicar con detalle una “función de utilidad” para Joe, junto con una tasa de descuento en “utilidades futuras” con el fin de resolver el obligado problema de optimización. Pero con nuestro sencillo ejemplo podemos ver que sería factible que Joe adoptara la siguiente estrategia de “reglas de parada”: Primero, si Joe recibe en cualquier momento una oferta de 70.000$ evidentemente aceptará el empleo de inmediato. Es la mejor oferta que cree posible.

Segundo, si Joe recibe una oferta inicial de 50.000$, debería rechazarla. Sigue teniendo una posibilidad del 50% de ganar más esperando otros tres meses y gastando el resto de sus ahorros. Sin embargo, independientemente del salario, Joe tiene que aceptar la segunda oferta de trabajo, porque para entonces no le quedará nada en el banco.

Tercero, si Joe recibe inicialmente un oferta de 60.000$, entonces debería aceptarla. Es verdad que en ese momento seguiría teniendo el equivalente a tres meses de ahorros y podría permitirse otra ronda de entrevistas. Pero Joe sabe que tendría que aceptar la segunda oferta, independientemente de cuál sea y que sólo hay un 10% de posibilidades de que sea mejor. Entretanto, Joe podría estar ganando un salario de 60.000$ durante tres meses en lugar de acudir más a sus ahorros. (Esta decisión es un más convincente si suponemos que Joe pierde su oferta inicial si no la acepta rápidamente, lo que significa que hay un 50% de posibilidades de que Joe tenga que aceptar un trabajo de 50.000$).

Nuestro cuento sencillo muestra la intuición pro detrás de los modelos formales tan estimados por la Real Academia Sueca. Una vez que vemos al mercado laboral como problema de búsqueda y cuadre, es evidente que en cualquier momento dado (incluso en una economía normal y sana) habrá un gran número de gente desempleada.

Sin embargo, este “nivel natural de desempleo” puede indudablemente verse influido por la política del gobierno. Es evidente que si Joe recibe pagos mensuales de desempleo del gobierno, es más probable que espere a un trabajo mejor pagado. Dependiendo de las cifras, tal vez Joe no acepte directamente una oferta de 60.000$. Pero todos los demás trabajadores están pensando igual y así (de media) los trabajadores se toman más tiempo entre empleos, lo que significa que la tasa media de desempleo es más alta.

La crisis de la economía ortodoxa

Evidentemente, la academia elige a estos receptores por la crisis actual: ¡tenemos que premiar a esos economistas que no han ayudado a entender el desempleo institucional! Pero aquí hay algo muy equivocado. No es que la obra de los premiados haya sido oscura o que sea completamente nueva y sea por tanto una fórmula mágica que pueda ayudar a los economistas ortodoxos a aconsejar a los gobiernos sobre cómo salir de esta rutina.

Por el contrario, la obra fundacional de Diamond tiene décadas y, de acuerdo con Tyler Cowen el “trabajo seminal” por el que se ha otorgado el Nobel se escribió en 1994. Ya queramos afirmar que el Nobel es una palmada en la espalda al keynesianismo (como hizo Krugman) o que es una patada en el culo al keynesianismo de la vieja escuela (como hizo Cowen) no hay forma de evitar el hecho de que estas ideas básicas tienen al menos 15 años de edad.

Ahora, una cosa sería que el problema del desempleo a largo plazo hubiera sido algo duro de roer durante muchas décadas, pero que finalmente los economistas ortodoxos estuvieran empezando a controlarlo. Entonces sería ciertamente apropiado dar el Nobel a aquellos investigadores que abrieron brecha para, si no solucionar, al menos dar una vía de solución. ¿Es realmente eso lo que ha pasado en la ciencia económica?Conclusión

Hay una crisis en la economía ortodoxa. Dicho de forma sencilla, los economistas han fracasado completamente en sus promesas a políticos y público. Puede que no haya que echar la culpa directamente a la obra de Diamond, Mortensen y Pissarides, pero el premio de este año es sólo un ejemplo más de lo desajustada que se encuentra la profesión. Premiar a economistas por sus contribuciones a entender el desempleo (cuando se está haciendo dolorosamente evidente que los líderes en el campo no entienden el desempleo) es tan inapropiado como dar el Premio Nobel de la Paz a alguien cuando acelera sus conquistas militares.

Robert Murphy es investigador adjunto del Instituto Mises, donde enseñará “Principios de economía” en la Mises Academy este otoño. Gestiona el blog Free Advice y es autor de The Politically Incorrect Guide to Capitalism, Study Guide to Man, Economy, and State with Power and Market, Human Action Study Guide y The Politically Incorrect Guide to the Great Depression and the New Deal

Published Fri, Oct 15 2010 10:40 PM by euribe

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About Rodrigo Betancur

Estudioso de la Escuela Austríaca de Economia
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